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"No te rias de un coya" sorprendió a Cristina.
14/07/2013 10:57  

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Bizarro


El acto había terminado. En el medio del escándalo de Ricardo Jaime,
Cristina Kirchner abrió la tercera edición de Tecnópolis con un discurso
corto y sin grandes titulares. Cuando la Presidenta saludaba a los
chicos de una escuela de Jujuy que habían sido especialmente invitados,
uno de ellos le quiso recitar un poema al oído. Entonces, Cristina le
dio un micrófono, para que lo hiciera ante la gente. Y se robó el show.

Arrancó
algo tenso, pero rápidamente comenzó a acentuar cada una de las
palabras. Y emocionó. El chico, de no más de doce años, recitó el poema
de Fortunato Ramos, "No te rías de un colla":

No te rías de un colla que bajó del cerro,
que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus habales yertos;
no te rías de un colla, si lo ves callado,
si lo ves zopenco, si lo ves dormido.

No te rías de un colla, si al cruzar la calle
lo ves correteando igual que una llama, igual que un guanaco,
asustao el runa como asno bien chúcaro,
poncho con sombrero, debajo del brazo.

No sobres al colla, si un día de sol
lo ves abrigado con ropa de lana, transpirando entero;
ten presente, amigo, que él vino del cerro, donde hay mucho frío,
donde el viento helado rajeteó sus manos y partió su callo.

No te rías de un colla, si lo ves comiendo
su mote cocido, su carne de avío,
allá, en una plaza, sobre una vereda, o cerca del río;
menos si lo ves coquiando por su Pachamama.

Él bajó del cerro a vender sus cueros,
a vender su lana, a comprar azúcar, a llevar su harina;
y es tan precavido, que trajo su plata,
y hasta su comida, y no te pide nada.

No te rías de un colla que está en la frontera
pa’l lao de La Quiaca o allá en las alturas del Abra del Zenta;
ten presente, amigo, que él será el primero en parar las patas
cuando alguien se atreva a violar la Patria.

No te burles de un colla, que si vas pa’l cerro,
te abrirá las puertas de su triste casa,
tomarás su chicha, te dará su poncho, y junto a sus guaguas,
comerás un tulpo y a cambio de nada.

No te rías de un colla que busca el silencio,
que en medio de lajas cultiva sus habas
y allá, en las alturas, en donde no hay nada,
¡así sobrevive con su Pachamama!